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Historia

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Horizontes f√≠sicos:  La Pe√Īa de Carazo y la sierra de la Demanda

 

Formando una especie de subpartido dentro del Alfoz de Lara, diez villas en el a√Īo 974 se acogen al Fuero de Salas. Una copia de otra copia del pergamino original, se conserva en el Archivo Municipal de Salas de los Infantes. Hacinas era una de estas villas, y participaba en las reuniones con cuatro Alcaldes. Las restantes villas eran: Salas (doce Alcaldes), Castrovido (seis), Terrazas (dos), Palacios (2) Arroyo (2) y las desaparecidas villas de Torneros, Nava, Pinilla de Cedr√≥n y Fornellos, con 2 alcal¬≠des. A trav√©s del Fuero se regula la vida municipal, con alcaldes para vigilar su cumplimiento, y con jueces para atender las demandas. Los lugares de reuni√≥n son las pe√Īas de la iglesia y el concejo es abierto a todos los vecinos con casa, que pueden elegir y ser elegidos; las reuniones convocadas" a campana ta√Īida" pa¬≠ra ‚Äútratar y conferir de las cosas concernientes al servicio de Dios, bien y uti¬≠lidad del concejo y vecinos"

Aquellos hacinenses viv√≠an un poco estrechos, cobij√°ndose en chozas, junto a cabras, ovejas, puercos y gallinas, comiendo "pan mediado", legumbres con tocino y berzas, queso y carne; vest√≠an r√ļsticamente con pieles y sayales; el trueque era su comercio, pero eran libres.
Formaban parte de un municipio que empezaba su vida. Eran los primeros a√Īos del siglo X.

Los √°rboles f√≥siles: una historia de hace millones de a√Īos

La comarca donde se encuentra Hacinas está dominada, a poniente, por un gran sinclinal que, con un desarrollo de un kilómetro de largo por 300 metros de ancho y una al­tura de 1.462 metros, domina ampliamente la zona. Es una fortaleza natural suavemente inclinada hacia el norte y recorrida por afloraciones rocosas, con una especie de cárcava que recorre el centro de la altiplanicie. Esta fortaleza natural tuvo en el pasado un gran valor estratégico.
Al Noroeste se distingue el Pic√≥n de Lara, cabeza de un Alfoz que, en el a√Īo 931, comprend√≠a 66 villas, una de las cuales fue Hacinas.
Al Norte, la Sierra de la Demanda se interpone entre Burgos y la Rioja y al No­reste se divisan lejanos los picos de Urbión, nacimiento del río Duero.
Los altos de la Sierra de Cervera, al mediodía, completan el panorama físico don­de esta situada Hacinas.
El río Arlanza es el curso de agua más importante de la comarca y discurre des­de Quintanar por Salas para seguir por Covarrubias a Lerma.
Dos Monasterios, uno en estado ruinoso, el de San Pedro de Arlanza y otro a√ļn floreciente, el de Santo Domingo de Silos han recogido la historia de esta tierra.

Los primeros tiempos:

La comarca donde se encuentra Hacinas está dominada, a poniente, por un gran sinclinal que, con un desarrollo de un kilómetro de largo por 300 metros de ancho y una al­tura de 1.462 metros, domina ampliamente la zona. Es una fortaleza natural suavemente inclinada hacia el norte y recorrida por afloraciones rocosas, con una especie de cárcava que recorre el centro de la altiplanicie. Esta fortaleza natural tuvo en el pasado un gran valor estratégico.
Al Noroeste se distingue el Pic√≥n de Lara, cabeza de un Alfoz que, en el a√Īo 931, comprend√≠a 66 villas, una de las cuales fue Hacinas.
Al Norte, la Sierra de la Demanda se interpone entre Burgos y la Rioja y al No­reste se divisan lejanos los picos de Urbión, nacimiento del río Duero.
Los altos de la Sierra de Cervera, al mediodía, completan el panorama físico don­de esta situada Hacinas.
El río Arlanza es el curso de agua más importante de la comarca y discurre des­de Quintanar por Salas para seguir por Covarrubias a Lerma.
Dos Monasterios, uno en estado ruinoso, el de San Pedro de Arlanza y otro a√ļn floreciente, el de Santo Domingo de Silos han recogido la historia de esta tierra.

Hacinas en el Fuero de Salas:

Formando una especie de subpartido dentro del Alfoz de Lara, diez villas en el a√Īo 974 se acogen al Fuero de Salas. Una copia de otra copia del pergamino original, se conserva en el Archivo Municipal de Salas de los Infantes. Hacinas era una de estas villas, y participaba en las reuniones con cuatro Alcaldes. Las restantes villas eran: Salas (doce Alcaldes), Castrovido (seis), Terrazas (dos), Palacios (2) Arroyo (2) y las desaparecidas villas de Torneros, Nava, Pinilla de Cedr√≥n y Fornellos, con 2 alcal¬≠des. 
A trav√©s del Fuero se regula la vida municipal, con alcaldes para vigilar su cumplimiento, y con jueces para atender las demandas. Los lugares de reuni√≥n son las pe√Īas de la iglesia y el concejo es abierto a todos los vecinos con casa, que pueden elegir y ser elegidos; las reuniones convocadas" a campana ta√Īida" pa¬≠ra ‚Äútratar y conferir de las cosas concernientes al servicio de Dios, bien y uti¬≠lidad del concejo y vecinos"
Aquellos hacinenses viv√≠an un poco estrechos, cobij√°ndose en chozas, junto a cabras, ovejas, puercos y gallinas, comiendo "pan mediado", legumbres con tocino y berzas, queso y carne; vest√≠an r√ļsticamente con pieles y sayales; el trueque era su comercio, pero eran libres. Formaban parte de un municipio que empezaba su vida. Eran los primeros a√Īos del siglo X.

Las ruinas del castillo:

El castillo est√° situado en la parte mas alta del pueblo, sobre un pe√Īascal. Hasta mediados del siglo XVIII debi√≥ estar habitado, fue la residencia del Alcai¬≠de, representante del Conde de Monterrey, se√Īor de Hacinas. Hoy, su estado es ruinoso.
El castillo fue levantado, al parecer, entre el final del siglo IX y el X con otros castillos similares en la comarca del Arlanza: Lara, Castrovido, Castrillo, Palacios, Pinilla, para proteger la zona de las incursiones de los moros toledanos que llegaban al Arlanza desde Atienza y Medinaceli. Tambi√©n debi√≥ tener re¬≠levancia en el siglo XI en las guerras entre Castilla y Navarra, pero nunca debi√≥ ser un castillo importante, porque no se cita en los documentos de la √©poca. Esta asentado sobre un pe√Īasco natural de roca arenisca y sus muros tienen un espesor de metro y medio, de los que s√≥lo se conservan unos metros en su cara sur. Tiene un per√≠metro de 200 metros, encuadrando una superficie cuyos ejes son de 75 x l5 metros; se percibe claramente donde se asentaba el muro externo, el acceso al interior, por donde discurr√≠an los vertidos de aguas sucias.
En el suelo se conservan varias tumbas antropomorfas y en su centro hay un pozo aljibe, del que hay actualmente descubiertos 17 metros; en 1.922, el Alcalde Toribio Lucas autorizo al general inspector de la Guardia Civil D. Leopoldo Centeno iniciar unos trabajos arqueológicos. Se excavaron hasta 39 metros, encontrándose solo una caldera de cobre y una espada de uso en el castillo. Hoy, un bello brocal de piedra y forja donde figura como remate una veleta con el escudo del pueblo, lo adorna.
En su cara noroeste y en su parte media tiene el pe√Īascal dos agujeros comunicados entre s√≠ que se denominan "la cueva de los moros" y en su cara sur el lugar conocido como "el baile", hoy acondicionado para festivales de verano.

La Batalla de Hacinas:

Un monje anónimo del Monasterio de San Pedro de Arlanza, a mediados del siglo XIII, escribió en versos alejandrinos el Poema de Fernán González, y dedica en el mismo a la Batalla de Hacinas 281 versos de los 740 de que consta el Poema. Es un canto épico dedicado a exaltar la figura de Fernán González y a la Batalla de Hacinas, que en las estrofas 389 y 558, figura como Fazinas.
La descripci√≥n de la Batalla comienza con la situaci√≥n del ejercito de Abderraman (Almanzor en el Poema), al sur de Salas y a los castellanos en Piedrafita. Fern√°n Gonz√°lez acompa√Īado de sus capitanes, lucha durante tres d√≠as y el √ļlti¬≠mo, con la ayuda de San Mill√°n, los castellanos derrotan a los moros, caus√°ndoles numerosos muertos que fueron amontonados en hacinas, de donde, seg√ļn tradici√≥n, viene el nombre del pueblo.
El √ļnico c√≥dice que se conserva, es una copia del siglo XV que se guarda en el Monasterio del Escorial.
Aunque los modernos historiadores consideran este hecho como legendario, la bata¬≠lla ha perdurado en la mente de los hacinenses a trav√©s de los siglos y, en los lugares donde se presume se celebr√≥, se conservan nombres evocadores; Campo los Muertos, Acer√≥n. En 1840, al excavar un ribazo, aparecieron gran cantidad de huesos enterrados en fosa com√ļn que pudieran corresponder a los muertos en la batalla.
El Infante Juan Manuel, en su obra "El Conde Lucanor", siglo XIV  recoge la bata¬≠lla y, en el XVII Fray Prudencio de Sandoval en su obra "Los Cinco Obispos" la cita situ√°ndola en 931.
En el Monasterio riojano de San Mill√°n de la Cogolla, se encuentra, formando parte principal del retablo mayor, un cuadro de 2,33 x l,80 representando a San Mill√°n en la batalla de Hacinas, obra del pintor Juan Ricci.

Hacinas en la Concordia de Osma:

Hacinas, en el siglo V, formaba parte de la di√≥cesis de Burgos, primero con sede en Oca y, a partir de 1074, con sede en Gamonal. En 1.136 en el Concilio de Burgos se acord√≥ la cesi√≥n al Obispado de Osma, entre otros lugares, la parte oriental de las ori¬≠llas del Arlanza hasta las Pe√Īas de Carazo, territorio que comprend√≠a la villa de Hacinas, que durante ocho siglos pertenecer√≠a a ese Obispado de Osma, hasta el a√Īo de 1.953 en el que unir√≠a de nuevo Burgos.

Primeros documentos en los archivos:

Los primeros documentos que se conservan en los archivos parroquial y municipal, hacen referencia a pleitos con los pueblos próximos sobre posesión de terrenos y aprovechamientos de pastos y montes.
El m√°s antiguo del archivo parroquial es de 1.413 y es una " Escritura de compromiso entre las villas de Hacinas y Castrillo sobre el termino y monte de ‚ÄúValle¬≠xo el Lobo, Pe√Īueto Caballero y la solana de San Juste". Es un cuadernillo pergami¬≠no de 10 hojas, de 235 x l65 mm.
El documento m√°s antiguo del archivo municipal es un fragmento del ‚ÄúCompromiso y sentencia arbitraria sobre pastos y montes de los lugares de Hacinas y Xete‚ÄĚ
Es un pergamino en forma de rollo de 850 x 600 mm. Pero el documento m√°s interesante es el denominado C√ďDlCE DE HACINAS, Es un folio de piel, que hace de cubierta a un documento;  pertenec√≠a a un libro lit√ļrgico de letra visig√≥tica y contiene dos salmos de la Sagrada Escri¬≠tura y una Ant√≠fona con m√ļsica no pautada, de la que solo se conocen tres versio¬≠nes: una se encuentra en la Biblioteca Nacional, otra en el Antifonario leones y la tercera, √©sta de Hacinas. Se desconoce como llego aqu√≠.

El rollo: Signo de poder jurisdiccional:


Los Condes de Monterrey fueron los se√Īores de Hacinas desde 1513 hasta me¬≠diados del siglo XVIII cuando, con Felipe V, remitieron los Se√Īor√≠os a la Corona. El Conde nombraba Alcalde mayor y los hacinenses pagaban "de muy mala gana"  al Conde 33 fanegas de trigo y centeno por mitad, m√°s cuatro gallinas por a√Īo.
En 1.548 D¬ļ Pedro de Velasco pretendi√≥ agregar a la Merindad de Silos a Hacinas, contra la voluntad del Conde y de los hacinenses, llev√°ndose presos a Silos al Alcalde mayor, a uno de los ordinarios y a cuatro vecinos. Hecho muy grave porque los detenidos no eran de su Merindad y su detenci√≥n supon√≠a una violaci√≥n del poder jurisdiccional de Hacinas.
Los hacinenses, hombres y mujeres, mozos y mozas, puestos de acuerdo a ‚Äúcampana ta√Īida‚ÄĚ les hicieron resistencia con "lanzas, asadores y palos; dijeron palabras muy injuriosas y quebraron la vara del corregidor de Silos‚ÄĚ. El suceso fue en querella criminal a la Real Chanciller√≠a de Valladolid, quien dictamin√≥ tres sentencias: dos en contra de Hacinas y la definitiva, a favor, confirmando a los hacinenses el uso y ejercicio de sus poderes jurisdiccionales; con tal motivo, se erigieron dos horcas o picotas el 20 de Octubre de 1.573, una en la plaza y otra en el alto de San Cirbi√°n. La primera, ‚Äúpara que se pongan all√≠ las pesas y medidas falsas que hubiere‚ÄĚ y la segunda, ‚Äúpara ahorcar a los delincuentes y malhechores, que cometieran delitos en la villa y su jurisdicci√≥n‚ÄĚ
También se construyó cárcel con cadena.
El rollo es un monumento de construcci√≥n sencilla; es un pilar de estructura octogonal, de sillares de piedra encajados, aunque desiguales; est√° asentado sobre cinco escalones que alcanzan sobre un metro de altura, elev√°ndose el total del rollo a una altura de unos cuatro metros, terminando con un bello remate de dos piedras transversales que forman cuatro canes, a los que corona un cono truncado acabado en pera. Conserva argolla y grabaciones de una cruz y del a√Īo de la construcci√≥n 1.573. 

Vida y organización del municipio en el siglo XVI:

Hacinas, en el siglo XVI, es ya villa con poder jurisdiccional, tiene rollo y cadenas, sus Alcaldes llevan vara, tiene un hospital con diez ca¬≠mas y arc√≥n, y una persona para atender a los enfermos pobres y necesitados. Se empieza a gestionar la construcci√≥n de la nueva iglesia. Es una villa en auge, sus vecinos que son setenta y cinco, se ocupan en el pastoreo, en el cultivo del campo y en la carreter√≠a. 
Había tejedores, viandantes, molineros, guardas de panes y montes, clérigos, un cirujano sangrador, pero todos eran pecheros, no había en sus casas blasones, su nivel cultural era bajo, no sabían leer ni escribir y fir­maban con un simple trazo de pluma.
Los funcionarios municipales eran el Alcalde mayor que nombraba el Conde de Monterrey, dos Alcaldes ordinarios, dos fieles de pesas y medidas y el alguacil carcelero; ahora se reunían en las casas de Ayuntamiento.
Para vigilar la moralidad de los vecinos, cada a√Īo los Alcaldes hac√≠an la ‚Äúvisita y pesquisa secreta" y, para conocer la honradez de los establecimientos p√ļblicos, la "visita de los viandantes de pecados p√ļblicos" que realizaban los fieles de pesas y medidas. Pero tampoco los funcionarios p√ļblicos estaban exentos de investigaci√≥n.
Unos delitos se podían satisfacer con dinero, otros se pagaban en la cárcel pu­blica y los mas graves, en la horca a la vista de todos para general escarmiento.

Hacinas en el Catastro de Ensenada:

A mediados del siglo XVIII se realiza en la Corona de Castilla la mayor en¬≠cuesta en Espa√Īa con 80.000 vol√ļmenes y, cuyo objeto principal, fue plantear un sistema fiscal para recaudar mejor los impuestos, y conocer la demograf√≠a del pa√≠s para la recluta de soldados.
El 8 de Enero de 1.753 el Subdelegado de S.M. D¬ļ Melchor S√°ez de Tejada, en presen¬≠cia del Cura D¬ļ Antonio Juez, formul√≥ cuarenta preguntas a los Alcaldes ordinarios Bar¬≠tolom√© Ant√≥n y Manuel Rojo; a Juan Alonso, regidor, a Manuel P√©rez, procurador y a cuatro vecinos que fueron respondiendo a las preguntas y declararon:
-Que Hacinas es villa de realengo y que S.M. y el Conde de Monterrey son los per­ceptores de los pagos anualmente.
-La extensión que ocupa el pueblo de levante a poniente es de cuarto y media de legua y cinco cuartos de legua de norte a sur y su forma es de una D, limi­tando el terreno municipal con Salas y Castrillo al Norte, por el poniente con Villanueva de Carazo; por el Sur con Gete, Cabezón y Pinilla de los Barruecos y por el Este, Castrillo de la Reina.
-Las tierras que comprende el término son de secano, labrantías de pan llevar, herrenes, huertos, prados segadores, montes, matorrales y pastos.
-No hay m√°s √°rboles que robles y chopos.
-La medida es la fanega que tiene 3.000 varas. El precio de una fanega de trigo es de doce reales
-Las producciones son: trigo, camu√Īa, centeno, cebada, lino textil, alc√°rcel, berzas y nabos.
-No hay molinos ni batanes.
-Desde el a√Īo 1.129, se otorga a la Iglesia los diezmos y primicias, haciendo tres tercios, uno para el Sr. Obispo, otro para el Sr. Cura y del tercero, 2/9 para S.M. y el resto para la fabrica de la Iglesia.
-La población es de 92 vecinos y medio (una viuda medio vecino).
-Hay 121 casas, 98 pajares y 8 corrales.
-El com√ļn satisface anualmente regulado por un quinquenio los repartimientos pa¬≠ra:
-reparar los tres puentes del termino más los del río Arlanza en Salas y Castrillo.
-Pagar al fiel de fechas y por tocar a nublo; al Cura por confesar, letan√≠as, procesiones, bendici√≥n de campos y misas ‚Äúpara la re¬≠denci√≥n de cautivos‚ÄĚ, al escribano real y al escribiente de Salas, a la Casa San¬≠ta de Jerusal√©n ‚Äúpara Hostias‚ÄĚ, a los guardas, ‚Äúpara la funci√≥n del Corpus‚ÄĚ, para los apeos, a los franciscanos de Alveinte, a los dominicos de Caleruega y a los be¬≠nedictinos de Silos para redimir un censo.
-El mesón, la taberna y la carnicería es un servicio publico para tener abasteci­do el pueblo
-Hay 2 herreros, 6 tejedores, 78 labradores, 9 mayores de 60 a√Īos, 12 pastores y 5 pobres de solemnidad.

Una visi√≥n de Hacinas, seg√ļn el Can√≥nigo LOPERRAEZ:

En el a√Īo 1.788, el can√≥nigo de la Catedral de Osma D¬ļ Juan de Loperr√°ez, es¬≠cribe una Historia del Obispado de tres tomos, parte de uno de los cuales est√° dedicado a analizar el contexto socio-econ√≥mico en que se desarrolla la vida de las gentes y pueblos del Obispado. Hacinas figura en la apreciaci√≥n del histo¬≠riador y cronista como uno de los m√°s atrasados del Obispado junto a Moncalvillo, La Gallega y Cabez√≥n. Dec√≠a Loperraez:
Desde el a√Īo 1.500 hasta el de 1.788 setenta pueblos del Obispado se despoblaron con 3.500 vecinos menos. La construcci√≥n de las casas era baja y grosera, los serra¬≠nos afables, muy sobrios en el vestir y comer, pero desidiosos, acomod√°ndose a vivir con las escasas producciones del pa√≠s, sin envidiar ni buscar lo que les fal¬≠ta. Los pueblos carecen de la m√°s elemental industria y los hijos no pueden tener estudios para hacer carrera donde lucir sus ingenios. 
El pa√≠s es abundante en caza y pesca, de sabrosas carnes, las gentes no usan s√°ba¬≠nas ni muchos camisa. Las mujeres visten la jornea, de pa√Īo basto, en forma de saco con un agujero para entrar por la cabeza, que les llegaba a los pies y era muy ce√Īido. Las mujeres apenas saben coser ni hacer media, est√°n al cuidado de la labranza. El pa√≠s necesita mucha educaci√≥n.
Algo ha cambiado desde estas fechas.


La francesada y las guerras carlistas del siglo XIX:

Dos sucesos de alcance nacional en el siglo XIX tuvieron repercusiones en Hacinas, por haberse desarrollado en sus inmediaciones acciones bélicas, de las que un per­sonaje fue protagonista singular: el Cura Merino.
Convirtió a la sierra burgalesa en su principal refugio, organizando partidas con los naturales del país, teniendo en liza a numerosas columnas francesas, que sufrie­ron emboscadas por sorpresa.
Hacinas no se libr√≥ del saqueo y aprovisionamiento del ejercito franc√©s que, los mayores a√ļn recuerdan, no olvidando el atrope¬≠llo que sufrieron aquellos d√≠as debiendo proporcionar hogazas, huevos y carne a los invasores.
Terminada la francesada, en 1.814 hubo un descanso hasta 1.833 cuando, de nuevo surge el cura Merino tomando en la guerra carlista partido por D¬ļ Carlos, y lanzando el Manifiesto de Salas ante 20 batallones formados en la plaza. En esos batallones formaban  373 naturales de Huerta y 325 de la parte de Salas, entre los que sin duda habr√≠a hacinenses, pues un dicho del cura de Mamolar reflejaba el sentir popular: ‚ÄúHacinas, en cada mata un carlist√≥n". Las acciones b√©licas se desarrollaron en lugares pr√≥ximos a Hacinas donde liberales y carlistas se encontraron en escaramuzas y en la batalla de Retuerta que se prosigui√≥ por Barbadillo, Aedo, Villanueva, Gete y Mamolar.
Hacinas vivió muy de cerca la francesada y la guerra carlista, con la participa­ción de hambres y la contribución de subsidios y aprovisionamientos, que en su maltrecha economía representó un empobrecimiento general.


 Salas, cabeza del partido judicial:

Hacinas que, a lo largo de su historia, había pertenecido al Alfoz de Lara, al Conde de Monterrey y, posteriormente, al partido de Aranda, entra a formar parte del partido judicial de Salas a partir de 1.834 con la nueva estructuración del territorio nacional en provincias y partidos judiciales; con una extensión de 1,605 km2, com­prendía 50 municipios distribuidos en 40 villas, 33 lugares, 5 aldeas, 2 caseríos y 2 entidades menores. Una de las 40 villas era Hacinas.

La desamortización de Mendizábal:
El a√Īo de 1.835 se promulga la denominada ley de Mendiz√°bal, que trae como conse¬≠cuencia la supresi√≥n de los diezmos y primicias el a√Īo 1841.
La iglesia y las ermitas de Santiago y Santa Luc√≠a, que ten√≠an propiedades y ga¬≠nados, las venden, salvo la casa del curato, residencia de p√°rroco, que el a√Īo de 1.989, es vendida por el Arzobispado al Ayuntamiento.

Los sucesos del siglo XX:
Los primeros a√Īos del siglo XX conocen una mejora en las comunicaciones con el trazado de carreteras. En la d√©cada de los a√Īos veinte llegan a Hacinas los prime¬≠ros veh√≠culos de tracci√≥n mec√°nica. La construcci√≥n de la carretera de Burgos a Soria, a su paso por el pueblo determin√≥ una fuerte pol√©mica pues, parte del ve¬≠cindario, se opuso al paso de la misma por el centro del pueblo; la carretera se construy√≥ por su actual trazado, quedando el pueblo al margen, que el tiempo, ha venido a demostrar, fue una decisi√≥n acertada.
En 1.931 se construyó la carretera entre Silos y Hacinas.
El ferrocarril Santander-Mediterr√°neo se inauguraba el 13 de agosto de 1.927; Hacinas se encontraba a solo 3,5 km. de esa v√≠a, pero en 1986 se clausur√≥. 
Pero el acontecimiento más trascendental de ese siglo fue la guerra civil. Hacinas estuvo situada en la llamada zona nacional, aunque hubo hacinenses en ambos lados. El buen sentido de los hacinenses y autoridades evitó que en el pueblo se cometiesen detenciones y asesinatos, aunque, a lo largo de la contienda, murieron cinco hacinenses en combate y cuatro religiosos fuesen asesinados.

Tiempos actuales:
Fue a partir de los a√Īos sesenta cuando se empieza a producir lentamente un resurgir econ√≥mico en la comarca, con el establecimiento en Salas de los Infantes de varias f√°bricas y, especialmente, la TAM, que llega a tener sobre 200 obreros, 25 de ellos, de Hacinas.
Durante estos a√Īos se empiezan a desarrollar por la Diputaci√≥n Provincial, planes de embellecimiento, con retirada de le√Īas, basuras y escombros del casco urbano, as√≠ como de animales dom√©sticos.
Se produce tambi√©n una emigraci√≥n a Catalu√Īa, Pa√≠s Vasco y otras capitales espa√Īolas, as√≠ como a Europa; la poblaci√≥n disminuye progresivamente y va a menos.
El a√Īo de 1.975 con el abastecimiento de aguas por red, se inicia un cambio ra¬≠dical en la vida cotidiana de Hacinas, que se continua con otras obras p√ļblicas, mejorando el pavimento de la red viaria y dotando al municipio de mejoras en su alumbrado p√ļblico, telefon√≠a, deportes y servicios varios.
La mecanización del campo trae consigo un trabajo más cómodo y una disminución de las personas y familias dedicadas a las faenas agrícolas. La juventud estudia carreras universitarias. Los emigrantes vuelven de vacaciones y se construyen en el pueblo una segunda vivienda, se mejoran las viviendas y hay coches en todas las casas.
El pueblo progresa y se crean por hacinenses cooperativas en Hacinas. Despu√©s de muchos a√Īos en el pueblo nacen ni√Īos. Hacinas sigue su camino.









 

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